Valparaíso, Viernes 17 de julio, 2009La pronta tormenta me llamaba y el viento que golpeaba mi rostro
de aquella tarde caminando por los cerros hizo nublarme
en el olvido prematuro que yacía desde el mar (...)
Domingo 19 de julioNoche que cubriste mi cuerpo, permanece en píe ante sus ojos,
abraza mi alma, nublame que al caminar sin saber el rumbo
es donde te siento más cerca... Sólo dime que me necesitas
habitando tu alma y desde lejos,
desde lejos veo la ola de luces cubriendo los cerros en donde pienso si...
es que aún me escuchas.
Miércoles 22 de julioAl recorrer perdida sin encontrarme,
es cuando pienso inundarme y por los tejados
en donde veo aquel gato de color gris
que huye con su volátil indiferencia
ya no sé si es mi dueño, quién lo habrá hallado o
si la lluvia lo empapó
con su figura intrínseca desgarrando mis brazos.
Cubriéndome de la delatadora morada .
-aún me escuchas-...
Jueves 23 de julioBote mi cigarrillo esperando la pronta melodía
y eres tú desde lejos el que hace contemplar la luna,
esta noche soñando cubierta de tu aire frío que entra por mi lecho,
es el rostro ruborizado quien delata mi verdad
mientras las luces se encienden temples,
la indiferencia decrece mientras introversa figura baila
cuyas letras del olvido y tristeza de abril otoñal suspira esta vez.
Se abren los telones con furia,
de lejos se oyen dos violines al compás del silencio
y golpeando el piso con fuerza,
se eleva hacia mí y desnuda cubro mis manos...
la dulce ironía que consume el ambiente
vuelve sonido sin más que
mirar paredes que escriben por si solas...
Despiérteme, hágame saber que estoy en ese lugar y
no es el mar el que me llama a una isla inhabitada sino
que solo las mariposas con sus juegos de colores que
ahuyentaban las nubes grises que se colaban sin cesar a la orilla del puerto...
tú desde lejos gritas silencio.
Toma mi mano.
Viernes 24 de julioacosada por el crimen, no escupo al cielo,
solo olvido los restos traviesos que desatan lo irascible
quemo cada palabra que trataba de volar...
Tomo lo invisible y lo llevo junto a mí,
destruyo al tiempo, mientras el me condena
donde comenzaba el acorde del adiós deleitado... y
los poemas y canciones difuminaron la partida
inundó la caída y al momento de cubrir
el telón audaz y desatador...
razones no son nada las que atrás me despiden
y dicen que...
el mar quieto está.